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Las futuras titulaciones universitarias serán más cortas que las actuales, permitirán la movilidad y las convalidaciones, y los créditos valorarán el trabajo del alumno y no las horas de docencia del profesor. Así se recoge en el documento para el debate que el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte remitió a principios de año al Consejo de Coordinación Universitaria un organismo en el que están representados los rectorados, las Comunidades Autónomas, el Congreso, el Senado y el Gobierno y a las universidades. El citado documento lleva por título La integración del sistema universitario español en el espacio europeo de la enseñanza superior y en él se recogen las recomendaciones de la Unión Europea plasmadas en la Declaración de Bolonia de 1999. Dicha declaración tiene como objetivo fundamental lograr la movilidad sin trabas de alumnos, docentes e investigadores universitarios, y la convalidación real de las titulaciones en Europa.
Trabajo y Estudio Un primer eje sobre el que girará la futura enseñanza universitaria en la UE será la implantación del European Credits Transfer System (ECTS) o sistema de créditos europeos. El crédito es la unidad de referencia sobre la que giran y se organizan las enseñanzas en la mayoría de países europeos. Actualmente, en España, los créditos computan las horas de docencia teórica y práctica impartidas por los profesores; equivalentes a 10 horas de clase, se contemplan fundamentalmente como una medida de duración temporal de la enseñanza. Pero con el ECTS o créditos europeos, éstos pasarán a ser una unidad de valoración del volumen de trabajo total del alumno, expresado en horas, e incluirán tanto las clases, teóricas y prácticas, como el esfuerzo dedicado al estudio y a la preparación y realización de los exámenes. En otras palabras, el ECTS centrará su atención en el trabajo del estudiante y en su aprendizaje y no en las horas de docencia de los profesores. En consonancia con la Declaración de Bolonia, la adopción por parte de la UE de este modelo es la primera piedra de un futuro sistema de equivalencias y reconocimiento de estudios. Según los impulsores del documento, la generalización de esta nueva unidad de medida académica es fundamental para la creación del espacio europeo de educación superior, ya que posibilitará que el trabajo desarrollado por un estudiante en cualquier universidad sea fácilmente reconocible, académica y profesionalmente, en todos los países de la UE. Otra novedad será la adaptación de las enseñanzas y de los títulos a un nuevo esquema, que incluye un primer nivel de Grado, que dará lugar a los títulos de licenciado, ingeniero o arquitecto, reconocidos y reconocibles en el mercado laboral europeo. También se contempla un segundo nivel de Postgrado, que supondrá la obtención del Master o doctorado. A este respecto, el MECD ya ha remitido al Consejo de Coordinación Universitaria dos proyectos de real decreto que vendrán a regular la nueva estructura. Las enseñanzas oficiales de nivel de Grado tendrán una orientación profesional, es decir, se pretende que engloben la formación integral y las competencias necesarias para el mercado de empleo, lo que requerirá una estrecha colaboración entre los responsables académicos y las empresas. Este nivel tendrá una duración de 180 ó 240 créditos europeos, es decir, cuatro años con carácter general, y en algunos casos tres. La duración de los planes de estudios en cada titulación será idéntica en todas las universidades españolas. Un aspecto a tener en cuenta es que se incrementará sustancialmente el número de créditos de las materias comunes, en algunos casos hasta un 70 por ciento, para favorecer la movilidad de los estudiantes y la convalidación de estudios.
Por lo que se refiere al doctorado se quieren simplificar los procedimientos para la admisión a trámite y defensa de tesis doctorales, y fomentar además los programas interdepartamentales e interuniversitarios, para favorecer la colaboración entre departamentos de una misma universidad y entre universidades. Auspiciado por el Consejo de Europa, la Unesco y la Asociación Europea de Universidades, se contempla también el denominado suplemento europeo al título como elemento de transparencia del futuro sistema universitario en la Unión Europea. El suplemento será una especie de DNI universitario, un certificado que incluirá información académica y profesional que pueda ser contrastada por la universidad y el mundo laboral. En él se reflejará una radiografía completa de la trayectoria académica y profesional de cada estudiante, con sus datos; información sobre la titulación (campos de estudio, naturaleza de la institución en la que se cursó); nivel de los estudios (duración del programa y requisitos de acceso); contenido de la titulación y resultados (forma de estudio, requisitos del programa, créditos, calificaciones en las materias...) y otras informaciones relativas al acceso a otros estudios y a la condición profesional. Para la implantación de este suplemento europeo se prevén dos etapas: una primera fase transitoria, en la que se podrá expedir para los títulos actuales, y una segunda definitiva, una vez que vean la luz las nuevas titulaciones conforme a los créditos europeos. El documento apuesta por la mejora de la calidad como pieza clave en el diseño del espacio europeo de educación superior. En este sentido, la Ley Orgánica de Universidades (LOU) ha creado octubre de 2002 la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA). Con ella España es uno de los primeros países de la UE en contar con una institución dedicada a la evaluación según los criterios aprobados en Bolonia. Tanto ANECA como los órganos de evaluación que puedan ponerse en marcha en las Comunidades Autónomas, serán los encargados de impulsar y revisar la nueva dinámica del sistema universitario. Según el calendario previsto a partir de octubre de este mismo año comenzará la elaboración del nuevo catálogo de títulos universitarios y en el curso 2004-05 se podrán cursar ya las nuevas titulaciones en las Universidades que así lo decidan. El final del proceso deberá quedar cerrado en 2010, fecha contemplada en la Declaración de Bolonia para la entrada en vigor del nuevo espacio europeo de enseñanza superior. |
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