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El Acuerdo Gobierno-sindicatos para la Función Pública incorpora 50 medidas para el incremento de la calidad y la eficacia de los servicios públicos; la reforma y modernización de la Administración; la mejora de las condiciones de trabajo, la profesionalización y la productividad de los empleados públicos; el mantenimiento de su poder adquisitivo y la garantía y buen ejercicio de los derechos sindicales. Uno de los principales objetivos de este acuerdo es la modernización y reforma de la Administración. Esta necesidad se va a materializar en una serie de medidas como el desarrollo del Estatuto Básico del Empleado Público (EBEP) y el compromiso de elaborar una Ley de Función Pública, que iniciará su tramitación como Proyecto de Ley a finales de 2010. Además, se incorpora el compromiso de crear un Observatorio del Empleo Público encargado de realizar un diagnóstico que permita redimensionar las plantillas, establecer los criterios de calidad y eficiencia y la evaluación del tipo de empleo que se crea en cada Administración.
El desarrollo de políticas efectivas de formación constituye otro de los objetivos del Acuerdo. El incremento de los niveles de productividad y eficiencia impone la necesidad de potenciar planes de formación para perfeccionar y mejorar las funciones de los funcionarios, y dotarles de verdadera impronta en la evaluación de su desempeño, su promoción y su carrera profesional. Reducir la temporalidad Sin duda, la incorporación del trabajo temporal se considera uno de los problemas capitales con los que se enfrenta la Administración Pública. El Acuerdo contempla reducir las tasas de temporalidad hasta un máximo del 8%. El Acuerdo se compromete también a permitir el acceso a la jubilación parcial, posibilidad prevista en el EBEP, pero pendiente de la necesaria concreción normativa. El desarrollo de las políticas de responsabilidad social constituye otra de las líneas medulares del Acuerdo, que establece el compromiso de promover medidas que permitan la mejora del clima laboral, de carácter medio-ambiental y que contribuyan al desarrollo sostenible. En materia de retribuciones, el Gobierno garantiza el mantenimiento del poder adquisitivo de los funcionarios. Por primera vez se establece una cláusula de revisión salarial por la que el Gobierno se compromete a compensar en 2012 la pérdida del poder adquisitivo que pudiera producirse. Esta medida es una opción realista que pone de manifiesto la sensibilidad y ejemplaridad del Gobierno e interlocutores sociales en el actual contexto de crisis económica. Junto a ello, han llegado a un acuerdo para incorporar a los Presupuestos Generales del Estado los criterios por los que se regirá la Oferta de Empleo Público para 2010. El número total de plazas públicas no superará el 15% de la tasa de reposición y se concentrará en los sectores que se consideran prioritarios y esenciales. La conclusión de la lectura del Acuerdo es que da un paso importante en el necesario proceso de modernización de la Administración Pública. No debemos olvidar que el punto de arranque de nuestro régimen administrativo en el marco del Estado de Derecho se construye sobre el principio de eficacia constitucional (art. 103 CE). La nueva gestión de lo público requiere de una acción concertada y consensuada que impulse el desarrollo de una Administración de calidad y más eficiente, que mejore las condiciones de trabajo, la profesionalidad y la productividad de los empleados públicos y que ayude a racionalizar el empleo público reduciendo la temporalidad. El Acuerdo que ahora inicia su andadura hunde sus raíces en estas ideas. |
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