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El oro de los sueños
Ed. Algaida. Desde la aparición en 1998 de su primer libro de relatos (El vigilante de la salamandra), Félix J. Palma se reveló como un cuentista singularmente dotado, ajeno a modas y capillas, y en posesión, por lo mismo, de una voz y una estética llenas de fuerza y originalidad. Sus trabajos posteriores (Métodos de supervivencia y Las interioridades) no han hecho sino confirmar los mejores pronósticos; y a fecha de hoy, el trabajo de este joven cuentista es un punto de referencia obligado para entender la evolución y los supuestos del último cuento español. En este sentido, lo primero que habría que destacar en la labor de Palma es su alejamiento de las inercias y los tics de la narración convencionalmente realista; y su apuesta por el cuento como un género averiguativo y de frontera, en donde el modo de la representación no se da nunca por supuesto. Cada historia es, en la escritura de Palma, una tirada de dados, una perspectiva inédita desde la que enfocar la realidad. Esto hace que sus cuentos (sin menoscabo de una indudable unidad de estilo) puedan ir recorriendo e incluso combinando, en sus momentos más brillantes texturas y registros tan diversos como la tradición del relato fantástico, la literatura del absurdo, la ensoñación romántica, el juego manierista o la ficción abiertamente irónica... Y todo ello, eso sí, en el buen entendido de que un relato de Félix Palma no se contenta nunca con el mero despliegue de una imaginación autocomplaciente e inocua, sino que, muy por el contrario, imaginar supone aquí, más bien, no conformarse apresuradamente con lo dado, ir más allá, poner de manifiesto esa semilla de utopía que está encerrada en cada situación, en cada peripecia humana, en cada vida. Es evidente, pues, que Palma maneja con maestría los resortes de la narración, que conoce el secreto de embobar al lector con la magia sutil de un primer párrafo y llevarle de la mano hasta el final; y sin embargo, esto no impide que en sus textos haya siempre algo más que el puro goce de la tramoya narrativa, y que el lector, en suma, sea poco a poco desposeído de sus certezas por el avance de la historia, y realojado, quiera o no, en esa zona de la realidad en donde todo vuelve a ser posible. Quien imagina explora lo posible, sí. Y ésta, de hecho, es la intención que predomina en el último libro de Félix Palma, Los arácnidos, que acaba de aparecer en la editorial Algaida. Frente a las texturas oníricas que habían explorado con muchísimo acierto algunos de sus trabajos anteriores, el autor opta aquí por una narración más contenida, aunque atravesada, en cada párrafo, por el aliento de la imaginación crítica. Con Los arácnidos, pues, Palma desplaza su realismo visionario hacia el territorio de una escritura más pensante (sin pisar nunca las arenas movedizas del mensaje o lo explícito), y el resultado es una colección de historias llenas de inteligencia y de atractivo; un libro cuidadoso e inspirado, emocionante y ácido a la vez, en la vanguardia del mejor cuento que se está escribiendo entre nosotros. |
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La novela española en el fin de siglo (1975-2001). Ed. Mare Nostrum. En La novela española en el fin de siglo (1975-2001), recientemente editado por Mare Nostrum, Santos Alonso lleva a cabo un estudio de la última novela española, donde deja establecida una periodización de sus etapas, un panorama sistemático de géneros y tendencias, y una distribución de generaciones. Con esta enumeración quedaría descrito el costado más académico o formal de la obra (irreprochablemente resuelto, por otra parte). Y en vista de ello, enredarse en disputas escolásticas sobre cualquiera de estos aspectos no delataría sino una puntillosidad propia de Bouvard o Pécuchet, cuando el hecho palmario y testarudo es que este estudio de Santos Alonso es, antes que nada, un análisis lúcido, vibrante y riguroso al mismo tiempo, en torno a la novela española de las últimas décadas, en primer lugar; y por extensión a las tendencias y los movimientos de la sociedad que están promoviendo esa misma práctica de la literatura. Que este análisis adquiere muchas veces la categoría de un diagnóstico es algo que podrán comprobar los lectores del libro. Como podrán verificar, también, que la escritura crítica de Santos Alonso en nada contribuye al Imaginario narcisista de una sociedad, y una cultura, anestesiadas por un espejismo de opulencia. Ni apocalíptico ni integrado, con todo, Alonso acierta a mantener a lo largo del libro esa media distancia en donde el compromiso y la pasión no estorban el anhelo irrenunciable de la objetividad crítica. Todo esto convierte a La novela española en el fin de siglo en un trabajo impagablemente polémico (y por eso mismo muy clarificador). Una obra, pues, bretchianamente imprescindible. |
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Tusitala. Relatos Completos. Ed. Páginas de Espuma A veces afirman los críticos escribió Arthur Therry comentando la poesía de Gabriel Ferrater que un autor ha creado un mundo. A esto podríamos contestar que el único mundo que queremos es este en el que vivimos, y que lo que esperamos de un poeta es que escriba unos cuantos buenos poemas sobre este mundo. Algo muy parecido podría decirse sobre la obra cuentística de Fernando Quiñones, y muy especialmente teniendo a la vista la panorámica que ofrece este volumen Tusitala. Relatos Completos, que acaba de ver la luz en una cuidada edición de Páginas de Espuma, debida al conocimiento y el buen hacer de Hipólito G. Navarro. En sus páginas, el lector encontrará finalmente reunidos los siete libros de cuentos publicados por Fernando Quiñones, con la adición de otros diez relatos que en su día no llegaron a ser recogidos en libro. Una oportunidad de oro, pues, para acercarse a la prosa cervantina y a la inventiva torrencial de ese gozoso contador de historias que fue Quiñones. Un testimonio, también, sobre aquel problemático realismo social que tuvo en vilo a la llamada Generación del Medio Siglo (pues se trata aquí de una estética más compleja y variada de lo que el denominador común de realismo pudiera hacer pensar). Y una meritoria labor de rescate sobre todo- de una figura imprescindible, la de este autor gaditano, afanado en la tarea de dejarnos un puñado de buenos cuentos, sobre este mundo que todos compartimos. |
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