Salud
  Astenia primaveral  
UN PROBLEMA PASAJERO

 
Sensación de fatiga, desmotivación, dolores musculares, tristeza sin motivo aparente, mareos, incluso algunas décimas de fiebre, son síntomas que pueden reflejar lo que se ha venido a llamar astenia primaveral. No es nada grave. Tan sólo se trata de un estado que suele durar unos días o unas pocas semanas y que, en general, remite cuando el organismo se adapta a la nueva estación.

 
 
 
Llega la primavera. La naturaleza rebosa de esplendor, los días comienzan a ser más largos y la luz del sol más intensa y cálida. Todo parece perfecto ahí afuera. Colores intensos, cielo azul, flores deseando adornar la vida, pequeños insectos en busca de su néctar preferido… Toda la naturaleza explota de vitalidad pero usted está cansado y más apagado y apático que nunca. El aumento de la temperatura y el cambio horario pueden provocar somnolencia, irritabilidad, cansancio y apatía, síntomas propios de la astenia primaveral, un síndrome que, en general, desaparece poco a poco, a medida que el organismo se adapta a las nuevas circunstancias estacionales y ambientales. Con la llegada del calor los afectados, además, sienten abatimiento y tristeza como resultado de la angustia que les produce afrontar una nueva fase. Durante este periodo es posible que aparezcan etapas de insomnio combinadas con episodios de terrible somnolencia. La cama suele ser un buen refugio para las personas con astenia.
Se calcula que una de cada cinco consultas ambulatorias de medicina general o interna están motivadas por la astenia. La mayoría de los afectados se queja de lo mismo:
• Debilidad, picores, dolores musculares, calambres nocturnos y taquicardias.
• Pérdida de pelo, uñas frágiles, anemia.
• Sensación de agotamiento al levantarse, mareos, náuseas, malestar estomacal.
• Tendencia a la apatía y a la melancolía.
• Cambios de humor, dificultad para la concentración y sensación de hacer un esfuerzo enorme para llevar a cabo actividades que normalmente no lo requieren.
• Aparición de ganglios dolorosos en cuello y axilas.
• Molestias faríngeas.
• Pérdida de peso.
 
 

DIETA A LA MEDIDA

• Beber al menos dos litros de agua al día. Las sopas, infusiones, los caldos y la leche también nos aportan agua.
• Los cereales integrales son recomendados para esta época en la que necesitamos más fibra y magnesio.
• Las frutas y las verduras frescas, crudas o al vapor, son una fuente indispensable de nutrientes que nos aportarán las sales minerales perdidas debido al aumento de la temperatura del exterior y las vitaminas necesarias.
• Pescado, lentejas y frutos secos son alimentos que te aportarán el hierro necesario para afrontar sin que se note el cambio estacional.
• Sustituye el azúcar y los edulcorantes por la miel ya que ésta proporciona la energía extra que necesitas.

 
Durante este síndrome también pueden aparecer alergias, dolores abdominales, erupciones cutáneas y trastornos psíquicos, pero estos síntomas son menos frecuentes que los antes mencionados.
En la mayoría de los casos se puede identificar la causa de la astenia, que produce una disminución mayor del 50 por ciento en la capacidad para realizar las labores habituales, y prescindir de tratamiento una vez eliminada la causa que la ocasiona. En su diagnóstico el médico habrá descartado primero tanto enfermedades orgánicas como psíquicas.
La edad de mayor incidencia de la astenia primaveral se sitúa entre los 20 y los 50 años y afecta especialmente a mujeres, que muchas veces reciben el diagnóstico de depresión, anemia o cualquier otra enfermedad sin poder definir muy bien el cuadro.
Por este motivo es necesario observarse día a día para seguir la evolución de este proceso transitorio de inestabilidad.
Así, para los casos leves de astenia se recomienda realizar un programa de ejercicios tales como pasear, al menos durante 45 minutos, nadar, montar en bicicleta, bailar o practicar yoga o cualquier otra actividad que relaje el cuerpo y la mente, todo ello combinado con una alimentación rica en verduras, hortalizas, frutas (plátanos, kiwis, cítricos…) y frutos secos, todos alimentos destinados a ayudarle a afrontar la crisis:
• Alimentos ricos en hidratos de carbono: pasta, pan integral y legumbres, para dar a tu organismo una inyección de energía.
• Alimentos ricos en zinc y hierro: hígado, berberechos, lentejas y espinacas, para prevenir la anemia.
• Vitamina C: kiwis, fresas, acerola y cítricos.
• Vitamina B-12: productos animales tales como carne, pescado y huevos.
• Eliminar las sustancias excitantes, el tabaco y las bebidas gaseosas así como los azúcares y las grasas.
• Se recomiendan los complementos vitamínicos siempre que sean naturales y en dosis adecuadas.
Normalmente, durante estos días la tentación de tumbarse en el sofá o de sucumbir a la inactividad aparece a cada instante. Lo ideal es no dejarse vencer y aprovechar la luz natural (los días comienzan a ser más largos) para hacer deporte. El sol aporta mucha vitalidad y es una gran fuente de salud. Huir del pesimismo y de los pensamientos negativos son pautas que pueden ayudarle a salir del bache para florecer junto con la naturaleza y disfrutar de una nueva primavera.
Pero cuando no es posible hallar la causa específica de la astenia y si no mejora con el reposo y los síntomas persisten durante más de seis meses, es aconsejable acudir al médico. Es entonces cuando se habla de síndrome de fatiga crónica, una afección de causa desconocida (algunos médicos apuntan que se produce tras una infección vírica, para otros no es más que un problema psiquiátrico y hay quienes apuntan que es originada por factores hormonales ya que en un 80 por ciento la padecen las mujeres).
El síndrome de fatiga crónica afecta a un número de personas cada vez mayor. A quienes lo sufren, en muchas ocasiones, se les diagnostica depresión o anemia, cuando en realidad están enmascarando un problema más serio y difícil de prevenir. Lo ideal para no ser víctima de la fatiga crónica es modificar su estilo de vida y alternar trabajo, descanso y diversión.
Los niños también son proclives a sentir el agotamiento primaveral. Así, muchos están cansados, somnolientos y con falta de apetito. Se acerca el fin de curso y el calor, unido a la nueva situación, puede volver a los más pequeños apáticos, malhumorados y desganados. Es interesante que observe a sus hijos durante esta época y vigile de cerca su comportamiento. Muchos no saben expresar exactamente qué les ocurre y ellos mismos pueden sentirse confundidos, circunstancia que puede alargar la astenia. Los mejores aliados en estos casos son el deporte y el sueño acompañados de batidos de frutas y comidas energéticas pero ligeras.

Cristina Santolaria De Castro

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