Viajes
 

PARíS, ARTE, HISTORIA Y ELEGANCIA

 

Torre Eiffel.-D.P..-



París el paradigma de la ciudad monumental y del urbanismo. La ciudad europea por excelencia, la urbe inabarcable e imposible de resumir, nos recibe en estas fechas más engalanada que nunca, millones de bombilllas iluminan más de 150 plazas, avenidas, calles y bulevares. Cuando la ciudad duerme puede descubrir los Campos Eliseos, la rue Royal, la avenue de Montaigne o la siempre iluminada torre Eiffel, el Louvre, Notre Dame... La capital de Francia nos espera y ahora más que nunca “París bien vale una fiesta”.

 

Los dos mil años de antigüedad de la ciudad del Sena —gala, romana, medieval, clásica, haussmaniana y moderna— han imprimido a sus calles y plazas una lección de arte y de historia. Descubrirla no es fácil; toda ella es impresionante pero hay puntos imprescindibles para los que la visitan por primera vez.
Para empezar, debemos tener en cuenta que el Sena divide a la ciudad en dos mundos simbólicos: la orilla derecha, con los negocios, el lujo y el comercio, y la orilla izquierda, con el arte y los oficios.
La mejor forma de conocerla es recorriéndola a pie para poder disfrutar de sus vistas, sonidos y olores. París sigue siendo el reino de los peatones, a pesar de una circulación que supera los tres millones de vehículos diarios.
 

 


IR DE TIENDAS

Joyeros, anticuarios, chocolateros, floristas, perfumeros, lujosos almacenes, tiendecitas de siempre y multitud de librerías, hacen de París una de las mejores capitales del mundo para el consumo. ¡Ah! y una norma de dominio público: la orilla izquierda está dedicada a tiendas pequeñas y especializadas y a las boutiques, mientras que en la orilla derecha se encuentran las firmas de la alta costura y las tiendas más lujosas. La capital francesa da para todos, para los consumistas empedernidos o para los que se conforman con la estética.

 
       

Junto al animado mercado de las flores se alza, majestuosa, Notre Dame, obra maestra de la arquitectura gótica, con sus vidrieras y gárgolas, inspiradora de la novela de Victor Hugo. Un heterogéneo conjunto ocupa la parte occidental de la isla, con el palacio de Justicia, construido por el Barón Haussman, de estilo marcadamente clásico, y la cárcel de la Conciergerie, por cuyas celdas pasaron Mª Antonieta, Danton y Robespierre. La capilla de Sainte Chapelle, una de las obras más conseguidas de la Edad Media, nos ofrece la posibilidad de asistir a uno de los conciertos que a diario se ejecutan a la luz de las velas. En el Quai des Orfèvres, nos encontramos con la emblemática sede de la policía judicial, donde podremos rememorar el mundo del comisario Maigret, el personaje más conocido de Simenon.

La Biblioteca más larga
Dicen que por el Sena fluye la biblioteca más larga del mundo. Desde el Museo de Orsay hasta el puente de Sully y desde el Louvre hasta el puente Marie, los puestos de vendedores de libros, los bouquinistes, inspiradores de las obras de numerosos escritores y pintores, ofrecen durante todas las épocas del año gran variedad de mercancías, entre las que podrá adquirir desde ediciones originales hasta postales o souvenirs para turistas.
Un lugar que ha sabido conservar inmutables su espíritu y su animación es el Barrio Latino, marcado por fuertes tradiciones religiosas y universitarias. El eje intelectual de la orilla izquierda, es una zona en la que abundan profesores y estudiantes de la Sorbona, sede de la Universidad de París. Vagabundear por sus calles, repletas de cafés, librerías, boutiques, galerías y restaurantes asequibles, es toda una experiencia.
 

Notre Dame.-D.P..-

 

Y como París es la cuna del arte, el museo del Louvre merece una detenida visita. Primero fortaleza y después residencia del rey, es el museo más grande del mundo, contiene 400.000 obras de arte que se remontan hasta el vii milenio a.C. La pirámide de Cour Napoleón constituye una entrada sorprendente a un mundo de arte que nos ofrece obras tales como la “Gioconda” de Leonardo da Vinci o la “Victoria de Samotracia”. El museo d´Orsay, antigua estación de tren convertida en templo del impresionismo o el museo Picasso, son también lugares que todo amante de las bellas artes debe visitar.
Pero la historia del París moderno está unida a un antiguo barrio insalubre que fue demolido completamente en 1939 y que hoy es un atractivo complejo comercial, Les Halles, lugar abierto para la convivencia en el que se encuentra el centro Cultural Pompidou.

Ciudad de Símbolos
En el elegante barrio de Marais se encuentra la Place des Vogues, la más antigua de París, octagonal, con elegantes fachadas de piedra en rosa pálido, en una de las cuales se halla la casa de Victor Hugo. Para los amantes de la mitología revolucionaria, la gran glorieta de la Bastilla con su columna de Julio, es otra parada obligada.
 

Arco del Triunfo.-D.P..-

 

El París más grandioso y opulento es el de los Campos Elíseos que comienzan en el Arco del Triunfo, construido por Napoleón para celebrar sus victorias. Junto a la Plaza de la Concordia, el jardín de las Tullerías es todo un muestrario de la jardinería francesa. A pocos metros de aquí, sede de las joyerías más lujosas de París, se encuentra la Place Vendôme, una de las más bellas del mundo, con su columna central de bronce coronada con un vigilante Napoleón.
Al otro lado del río, la mítica Torre Eiffel. Trescientos metros y 7.000 toneladas de hierro son desde hace más de un siglo el símbolo de París. Elegida para conmemorar la exposición universal de 1889, desde ella se puede divisar una impresionante panorámica de la capital francesa.

Las noches de París
Al llegar la noche nada mejor que acercarse hasta Montmatre, ubicado en una colina de abrupta ascensión. Mística, libertaria y también turística la basílica del Sácre Coeur se alza majestuosa sobre la ciudad iluminada. Gracias a los merenderos y a pintores como Corot, Sisley, Cézanne, Toulousse-Lautrec, Picasso o Zola, Montmatre fue en su día el centro más floreciente de la comunidad artística. Hoy es un lugar repleto de clubes y restaurantes, donde los pintores se reunen en torno a la Place du Theatre. Al descender de Montmatre le espera la Place Blanche donde se encuentra el Moulin Rouge, otro de los símbolos emblemáticos de la ciudad. Hace un siglo, en los bulevares de Clichy una muchedumbre cosmopolita de vividores, noctámbulos empedernidos y bailarinas alegres fueron inmortalizados por Tolouse—Lautrec.

Chus Sáez Valcárcelen

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